Distraccion en la Conduccion
La conducción de un vehículo es una tarea compleja, aún cuando en la mayoría de los casos se constituye en una rutina compuesta de maniobras que se realizan infinidad de veces. Requiere de casi todos nuestros sentidos en forma permanente, para poder identificar y organizar la información que nos brinda el tránsito y así, tomar las decisiones adecuadas en el momento justo.
La atención es una cualidad de la percepción mediante la cual se seleccionan los estímulos más relevantes, para percibirlos de la mejor manera, de acuerdo a distintos factores externos, – procedentes del ámbito exterior -, como internos, propios del individuo.
Sólo la capacidad de la atención le permite al conductor seleccionar de entre los múltiples estímulos aquellos que le resultan indispensables y útiles en la conducción.
Cuando la atención se reduce o está ausente, es cuando se cae en estado de distracción, una de las principales causales de los siniestros viales.
¿Qué ocasiona la distracción? La distracción es siempre el fruto de un conflicto entre dos motivaciones, una consciente y otra inconsciente. Puede haber muchas causas, que anulen o disminuyan alguno de los sentidos del conductor (principalmente problemas en la vista o en el oído).
El origen de la distracción puede ocasionarse tanto por una situación determinada, como por una característica propia de la persona, el uso de algún control del vehículo, o bien dada por estímulos externos.
Como causa importante de siniestros viales, la distracción es un tema que realmente preocupa a los organismos relacionados con la seguridad vial en el mundo entero.
Los estudios han determinado que, por ejemplo, el ingreso de datos en los sistemas de rastreo satelital (GPS), es una de las tareas más distractivas que puedan realizarse con aparatos dentro de un vehículo, seguido del accionamiento de un reproductor de CD, MP3, radio, u elementos similares.
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Por otro lado, sabemos que la desatención en la conducción suele producirse por acciones que se realizan simultáneamente, como comer, fumar, hablar por el teléfono móvil, enviar mensajes de texto, tomar mate, etc,
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Al respecto, se comprobó que distrae más el acto de hablar que el de escuchar, constatándose que distrae más el contenido de la conversación que el medio que se utilice (manos libres o con el pasajero). Lo relevante es el esfuerzo mental exigido al conductor, al que se debe añadir la incidencia del riesgo que supone tener que manipular un dispositivo telefónico, lo cual también influye en la merma de atención.
Las preocupaciones, la excitación nerviosa y el cansancio son los tres primeros elementos que intervienen en la falta de concentración. De ahí que, como medidas preventivas, deberían evitarse las conversaciones emocionalmente intensas (una discusión, por ejemplo) o dejar de conducir cuando las preocupaciones están muy presentes.
Las distracciones pueden servir lateralmente como estrategias para reducir la tensión o síntomas de rutina en la conducción – escuchar música, la radio o entablar una conversación -, pero éstas no deben convertirse en competidoras de nuestra seguridad.
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